La Asociación Chilena de Biomasa AG (AChBIOM), va a cumplir ya tres años desde su constitución en el año 2016. Fueron cuatro empresarios quienes crearon AChBIOM, motivados por un diagnóstico que aparecía en cada encuentro sobre la biomasa y su uso energético: la necesidad de unificar el sector y tener un discurso coherente ante las autoridades, que permitiera el desarrollo concreto de esta fuente de energía para Chile.

Siempre se tuvo como objetivo lograr desarrollar la biomasa como se visualiza en muchos países de Europa, donde es un orgullo para gran parte de la población, el utilizar este recurso renovable como fuente de energía, que además genera un gran aporte a las economías locales.

En Chile en cambio, acostumbramos a resaltar lo negativo de la biomasa, y se podría afirmar que la población en general no tiene una buena visión de nuestro sector, lo que además se extiende al sector forestal en su totalidad. Las razones de esta mala percepción son diversas, pero creemos que principalmente se debe al desconocimiento de la relevancia que tenemos para el desarrollo del país.

Es así, que quienes estamos insertos en el mundo de la biomasa, tenemos una tarea inmensa en el tema comunicacional, para dar a conocer los beneficios ambientales y económicos que su uso conlleva. Esta tarea se extiende incluso hasta en el sector agropecuario, un sector en el cual la utilización de la biomasa se está ampliando cada vez más a través del uso de residuos agrícolas y ganaderos.

Personalmente le he hecho la siguiente pregunta a muchos colegas y muchos de ellos han desconocido la respuesta: ¿Sabes cuál es la fuente de energía RENOVABLE más utilizada en Chile?, gracias a los medios y a un gran marketing de nuestros colegas de las renovables, la respuesta más común es “solar”, “eólica” o “hidroelectricidad”. Sin embargo, para sorpresa de muchos, es la biomasa la primera fuente de energía renovable del país, y por lejos.

Sí, hoy Chile tiene su principal fuente de energía renovable en la biomasa, con un 25% de la matriz primaria, desplazando incluso al carbón y estando solamente por bajo del petróleo crudo (29%). La renovable que le sigue en participación es la hidroelectricidad con sólo un 6%, y muy por debajo de ello se encuentran la energía solar y eólica, con un poco más del 1% para cada una de ellas.

Ahora, si hablamos del consumo, es decir nos pasamos a la matriz secundaria de energía, la biomasa sigue siendo la renovable que más energía entrega al consumidor final. Si incluimos todos los energéticos de la matriz secundaria, la biomasa queda detrás del petróleo (fósil) y de la electricidad, que es la suma de varias fuentes (fósiles + renovables), incluida la biomasa desde los centros de generación y cogeneración en base a ésta. Lo anterior, traducido a porcentajes de participación, nos indica que la biomasa representa el 13% del consumo final, la electricidad un 21% y el petróleo un 57% quedando en un cuarto lugar el gas natural (6%), completando estas cuatro fuentes el 98,6% del consumo total de energía.

A pesar de su relevancia en la matriz energética, la biomasa aún no es reconocida como combustible, pero al parecer estamos avanzando a piso firme en la presente administración, con el desarrollo del proyecto ley de los biocombustibles sólidos, que vendrá a regular el mercado y por tanto a fortalecer el sector, con lo cual será más factible acercar a los inversionistas a incorporarse al desarrollo de esta fuente de energía renovable.

Ahora nuestra tarea como gremio, y como sector, es dar a conocer los beneficios de esta fuente de energía, que además de su característica principal de renovable, entrega desarrollo local donde es producida y comercializada, entregando puestos de trabajos en las regiones y aporta a la tan deseada independencia energética en los territorios. Las industrias tienen el potencial de reducir sus costos en energía térmica entre un 30% a 40% cuando realizan cambios desde combustibles fósiles a biomasa, esta tendencia de cambio está siendo muy utilizada en el sector turismo (hoteles y otros), donde la imagen de sector verde-renovable, ya es parte de la demanda de los consumidores. Esto debemos traspasarlo a los otros sectores productivos que demandan energía térmica en sus procesos.

Este año tenemos un desafío país, donde el sector forestal y en especial el sector de la biomasa tienen mucho que decir. Somos parte indiscutible de los compromisos tomados en el acuerdo de Paris 2016 y este año debemos demostrar nuestros avances en la COP25, cumbre mundial del medio ambiente a celebrarse en diciembre en nuestra casa. La invitación es a conocer más sobre la biomasa bien utilizada y su aporte a la reducción del cambio climático, que va desde el buen manejo de nuestros bosques y su captura de CO2, hasta la no utilización de combustibles fósiles. Valga entonces, este dato: si hoy la energía producida por la biomasa en Chile fuese reemplazada por gas natural, se incrementarían las emisiones de CO2 en el país en alrededor de 20 millones de toneladas al año y en el caso de ser reemplazada por el diésel ese número llegaría a las 27 millones de toneladas al año.

Hay mucho trabajo por desarrollar, pero esperamos confiados que este trabajo lo llevaremos adelante con la mejor de las energías, con la energía de la BIOMASA.